Un día de vida universitaria en la Residencia Galdós

estudiantes en la residencia universitaria Galdos

Acaba de empezar tu último curso de instituto, pero ya tienes los ojos puestos en el año que viene: universidad e independencia son dos conceptos que brillan en tu futuro, y se te hace la boca agua solo de pensarlos.

Tras mucho pensar ya te has decidido: el año que viene te vas a Madrid. ¿Que por qué? Porque sí, porque las universidades, la cultura, el famoseo, la fiesta, las salidas, la experiencia. Sobran los motivos.

Al decírselo, quizás tu familia ha abierto los ojos cual emoji de Whatsapp, preguntando (probablemente dudando) por tu capacidad para ponerte el despertador, marcarte los horarios y administrarte la vida. Pero tú sabes que estás más que en marcha para lanzarte a la piscina e independizarte en Madrid.

Después de darle tantas vueltas a cómo va a ser tu día a día cuando vayas a la universidad ¿qué puede salir mal? ¡Si ya lo tienes todo planeado! Ni que fueran Los Juegos del Hambre versión madrileña.

Además, ya tienes el argumento infalible: la residencia. No solo es una apuesta segura para vivir la vida universitaria por todo lo alto, también es razonamiento perfecto para que tu familia se quede tranquila y te deje ir en paz.

Y si hay una residencia donde eso es completamente cierto, es la Residencia Universitaria Galdós: uno de los míticos alojamientos para estudiantes de la ciudad universitaria de Madrid. En la Residencia Galdós te lo ponemos fácil. Tanto, que estudiar, decidir qué comes cada día y hacerte la cama van a ser tus dos responsabilidades más duras.

Qué vas a encontrar en la Residencia Galdós

Las habitaciones están preparadas tanto para dormir la mona toda una mañana de domingo, como para montarte ese puzle de 10 000 piezas que guardas en el fondo del armario con todos los personajes de Marvel.

Además, vienen con todos los servicios cubiertos:

  • gastos de luz, agua y gas
  • servicio de limpieza semanal y cambio de sábanas
  • pensión completa los 7 días de la semana
  • banda ancha y conexión Wi-Fi a prueba del estreno de la última temporada de Élite en Netflix
  • seguridad 24 h
  • ¿No te lo crees? No somos Rappel, pero sí tenemos una idea de cómo puede ser un día cualquiera en la Residencia Universitaria Galdós.

    Un día en la Residencia Universitaria Galdós

    12 de noviembre de 2020. Amanece en Madrid, los robots todavía no han conquistado el mundo, y tú estás durmiendo en el ático de la Residencia Galdós. El sol que asoma por la terraza te despierta y:

    8:15 – suena La Casa Azul a todo volumen. Tienes que empezar a pensar en cambiarla para no aborrecerla, pero de momento te vale como mourning routine perfecta. Es juernes y el cuerpo lo sabe.

    8:30 – mochila en mano bajas a desayunar al comedor de la resi. Entre café y humeantes huevos con beicon y zumo de naranja recién exprimido te cruzas con Perico de los Palotes, sigues sin entender cómo puede ir por la vida con semejante nombre, pero tú sabes que es buen chaval. Quedáis para echar una partida al Super Mario Party en la sala común por la tarde.

    8:50 – con tanta cháchara, se te ha pegado el arroz. Sales de Galdós en dirección hacia tu facultad con el tiempo justo, y menos mal que estás a 10 minutos escasos de la uni y el profe de Constitucional siempre llega 5 minutos tarde.

    14:30 – hoy tenías prácticas y se te ha hecho eterna la última hora, el hambre aprieta y aceleras el paso para llegar en menos de dos minutos al buffet libre de ensaladas que hay siempre a la hora de comer. Hoy hay paella de marisco o asado de cordero para escoger de primero, ya lo hueles desde el principio del pasillo. Seguro que la cocinera ha hecho flan casero de postre y estás desenado pillar uno.

    15:30 – hoy pasas de tomar el café en el jardín, la uni te ha reventado y subes a tu habitación a descansar y hacerte ese café tranquilamente en tu kitchenette. Aprovechando el sol de la terraza de la habitación te echas una pequeña siesta antes de empezar la tarde. Has quedado a las 16:30 en «la Pecera» la sala común de estudios de Galdós para darle duro al examen de Civil I que te lleva de cabeza.

    18:30 – tras hora y media de estudio bien aprovechada te pasas por la sala de coworking para contestar a las preguntas de un grupo de estudiantes de Periodismo que están haciendo un artículo sobre las 10 mejores salas de música independiente de Madrid. No sin antes hacer una pequeña incursión en las máquinas de vending, sabes que no deberías, pero a ver quién le dice que no a un Cacaolat de media tarde.

    19:00 – bajas de la habitación, te has enfundado el chándal porque hoy es jueves y toca una hora de sudar la camiseta en el gym 24 h de la resi. Ana, que estudia INEF, ha hecho una serie de ejercicios para quienes habéis empezado a poneros en forma y estás intentando cumplirla a rajatabla. Pones la playlist de éxitos de spotify a todo volumen para motivarte y te subes en la cita de correr.

    20:00 – ducha caliente y relajante en tu habitación.

    21:00 – ¡hora de cenar! Después de la tarde de ejercicio sigue la motivación y eliges la opción 100 % healthy del menú (ya estas casi en el nivel «maestro realfooding», si no fuera por las noches de sábado): pescadito a la plancha con patatas asadas y ensalada con todos los ingredientes del buffet.

    22:00 – de camino a la sala común te enteras de que se cancela la partida de Play Station porque los veteranos le han organizado una fiesta sorpresa a Marcos por su cumpleaños en la sala de estar y como guinda, el grupo de la resi va a tocar un par de canciones que han compuesto.

    23:30 – No puedes con tu vida del cansancio que llevas, pero hoy estás más de libro que de serie antes de dormir. Aprovechas para leer un par de capítulos del último cómic de Astérix “La hija de Vercingétorix” y a descansar, que mañana será otro día.

    Y así acaba tu próximo hipotético 12 de noviembre de 2020 viviendo en la Residencia Universitaria Galdós.