Vivir en Claraval

vivir en Claraval

Soy Julia, valenciana y estudiante de último año de Marketing. Para que me conozcáis un pelín más, os cuento que soy una friki de las series. Me encanta ir al cine y tengo la suerte de tener uno justo al lado de mi actual casa. Pintar -lo que es pintar- no es que sea lo mío, pero es un hobby que me relaja muchísimo, además de cocinar. Me pasaría el año viajando, aunque echaría de menos mi cama y mis ratitos de amigas/ peli.

Por casualidades de la vida, me he venido a estudiar aquí, a Madrid, mi último año de carrera. Antes de ser aceptada, como siempre, me adelanté y empecé a buscar dónde me iba a quedar en el hipotético caso de que todo saliera bien. Tenía muy claro, que no quería compartir piso con gente que no conocía, porque ya había vivido en piso y sé cómo es la convivencia: nada fácil. Buscaba independencia, pero a la vez quería conocer a gente y saber que, si me pasaba algo, podría recurrir a alguien.

Por lo que decían, sabía que buscar alojamiento para estudiantes en Madrid no era sencillo, así que me senté y googleé hasta encontrar algo que más o menos me gustase. Me aparecían los típicos colegios mayores, antiguos y tradicionales, de los que huía. Y entonces, apareció, mucho más rápido de lo que me pensaba, Claraval. Era perfecto, un pequeño estudio, con cocina y baño para mí solita. Sin creérmelo del todo, llamé de inmediato y, aún sin abrirse el plazo de inscripción, reservé la que ahora es mi habitación.

Aquí sentada, escribiéndote en el escritorio, te puedo asegurar -sin ser ningún tipo de publ- que esto lo más. El barrio está super céntrico y es una zona muy segura (cosa que deja dormir a mis padres). Se agradece la cercanía y el hecho de no estar en pleno meollo de Gran Vía, cuando vienen las fechas clave turísticas en las que te mueres del agobio con tan solo pisar Sol. Además, Malasaña es nuestro barrio vecino; que para quien no lo sepa (como yo antes) es el barrio con más encanto para pasarse horas y horas de chareta tomando cervezas.

Y si me preguntáis qué es lo que más me gusta de la resi, es el hecho de que pueda quedarse gente a dormir. Además del diseño moderno de las habitaciones. Otro plus, es contar con recepción 24 horas, así estoy tranquila por mis cartas y paquetes. Y ya lo más de lo más, es el plan de actividades que hay. No son actividades tipo colegio, no, nada que ver. Más bien, están enfocadas a lo que los residentes quieren. Nosotras, por ejemplo, pedimos clases de yoga y todos los miércoles a las 20h tenemos clases de yoga. Mi actividad por excelencia, son los talleres de sexología. Los hacemos cada mes y, mientras aprendemos sobre el tema tabú, cenamos!

En cuanto a Madrid, admito que tenía un pensamiento un tanto reacio a las grandes ciudades, pero esta ciudad me ha enamorado, literal. Sea lunes, martes o sábado, absolutamente todo, esta a rebosar. ¡Es todo un lujazo! Y más para salir de fiesta. Al final, dejas de perderte en metro y de frustrarte por el tiempo perdido en los desplazamientos. Créeme, te acaba gustando.

Ya sólo me queda, desearte mucha suerte en la nueva experiencia que será tu vida universitaria. Da un pelín de vértigo sí, pero piensa que todos empezamos igual y acabamos encantados… será por algo, ¿no?