Tú aquí, tú allí: residencias femeninas y masculinas en Madrid

Residencias masculinas, residencias femeninas. Podría ser una versión de la peli de Godard. Algunas anécdotas de residencias lo parecen. Pero no. Hoy el post va de separación por género en las residencias de estudiantes. Hablamos de las diferencias entre unas y otras, despejamos las dudas que suscita su existencia y explicamos por qué en Nexo Residencias preferimos el modelo mixto.

Dentro de la amplia oferta de alojamiento para estudiantes, sigue habiendo residencias universitarias femeninas en Madrid. También las hay sólo para chicos, pero son cada vez menos comunes y en general se demandan más por la fama académica y tradición del lugar que por el hecho de alojar únicamente a muchachos. ¿Por qué sigue vigente (y con una demanda estable) en pleno 2018 una oferta de separación de estudiantes por géneros? En general, por inercia.

En una sociedad que aspira (ver post sobre el 8M) a la igualdad entre hombres y mujeres chirría escuchar que alguien esté buscando residencias universitarias femeninas en Madrid. O masculinas. Y sin embargo es común y constante. Vamos a intentar aclararte un poco el asunto.

Las residencias femeninas o masculinas son aquellas en las que sólo pueden alojarse estudiantes del mismo género. En el pasado esto era lo habitual, igual que sucedía con las escuelas, pero poco a poco el modelo mixto ha ido desbancando una tradición cuyos orígenes son más subjetivos que pragmáticos.

En Madrid, en la zona de Ciudad Universitaria, todavía queda un buen conjunto de alojamientos de este tipo (cada vez menos, debido a que, tras cerrar para someterse a reformas integrales sus edificios, a menudo se convierten en mixtos al reabrir) y no es difícil conocer a alguien en la universidad que viva en uno de ellos.

En nuestras residencias preferimos la mezcla. El nivel de igualdad entre mujeres y hombres es un indicador de la buena salud en una sociedad. Queremos contribuir a esa buena salud (en nuestro plan de actividades organizamos debates sobre feminismo y sexualidad) y creemos que convivir contribuye a conocer y conocer es la mejor forma de avanzar.

A bote pronto se puede pensar que las residencias femeninas y masculinas son más aburridas o menos excitantes. Preguntad por ahí y descubriréis que no es así. Es verdad que el día a día cambia y que en general tienen normas estrictas u horarios, pero al final son las personas quienes ponen el buen humor. Y de buen humor, os lo aseguramos, a la universidad se llega bien cargado.

La tradición en Madrid es que las residencias femeninas y masculinas de la zona interactúen entre ellas. En el teatro, por ejemplo, las compañías universitarias las forman las chicas de unas con los chicos de las otras (a diferencia de nuestro CM El Faro, donde este año surgió desde dentro la compañía La Bombilla). En celebraciones, actividades y eventos lo común es hermanarse y tejer una red de amistades. Al final del año, en las fiestas de despedida, al estilo de los bailes de fin de curso en las películas, cada residente asiste con su acompañante. Y el amor, a veces, asoma la patita.

Dicho esto, si os imaginabais las residencias femeninas en Madrid una suerte de convento y las masculinas como lugares oscuros e inquisitoriales, es una visión un poco peliculera. Son lugares normales y corrientes. Con sus cosillas, es verdad, pero parte de la familia que formamos los alojamientos para estudiantes.

Como hemos dicho, en Nexo Residencias todos nuestros alojamientos son mixtos y es en las dobles donde nos decantamos por alojar a dos chicas o dos chicos. ¿Quién sabe si en el futuro, un poco por la demanda y otro por la evolución de la sociedad, ofreceremos también habitaciones mixtas? El debate está servido.