Vivir en un Colegio Mayor, El Faro

Me llamo Javier Saavedra, soy estudiante de Farmacia y vivo en el Colegio Universitario el Faro. Es ya mi tercer año en el colegio, fui de la generación que lo inauguramos. Yo no iba a venir a estudiar a Madrid, si no que iba a ir a una ciudad más tranquila como Salamanca o Granada; pero por varias cosas acabe en Madrid. Tenía muy claro que quería una residencia o colegio mayor que fuese mixto. ¿Y por qué lo tenía tan claro? por el simple hecho de que para conocer gente -al menos el primer año- en una ciudad nueva, en estas edades no hay que irse a un piso.

Me habían hablado de la residencia Galdós, por el ambiente que yo buscaba y el tipo de prestaciones que daba. Cuando mis padres y yo fuimos a verla, nos dimos cuenta de que la misma empresa, Nexo Residencias, abría un colegio nuevo en la zona de Moncloa (que es el punto de conexión entre Ciudad Universitaria y el centro de Madrid. Fue así como fuimos a visitar El Faro y nos gustó tanto que no perdimos tiempo en buscar más: fue el único colegio que vimos en persona y no nos hizo falta ver otro para saber que era el ideal.

El Faro es lo más parecido a una casa que un estudiante que se quiera ir a un colegio mayor o residencia puede encontrar. Está en un punto neurálgico muy bueno, ya que queda cerca de todas las facultades universitarias de Madrid, del centro de la ciudad, del transporte público e incluso para ir a pie a muchos sitios.

La vida dentro del colegio es muy buena, tenemos habitaciones muy cómodas y completas, tenemos baño privado completo, zona de cocina con varios armarios, nevera, microondas y fregadero; una mesa de estudio amplia -como es normal y necesario para un estudiante universitario- y mucho espacio para que cada cual coloque su habitación a su gusto.

Pero sin duda alguna lo mejor es la comida: teniendo amigos en varios colegios mayores de Madrid, cuando les cuento el tipo de comida que tenemos aquí, simplemente por la variedad ya se quedan alucinando. Lo nuevo que es el colegio ya da un punto extra de comodidad, el edificio llama la atención y algunas personas cuando lo ven desde fuera se quedan asombradas (muchos se preguntan si será el hospital que está justo al lado). Con las salas de estudio regulables para cada tipo de persona (dependiendo si le gusta estudiar en grupo o con un número reducido de gente), el amplio comedor, el gimnasio, la sala de juegos y la libertad de horarios, hace que la vida dentro del colegio sea muy cómoda.

Aparte en El Faro tenemos un grupo de actividades que denominamos Plan Go, que estamos constantemente proponiendo y organizando, para que socializar y divertirnos. Por ejemplo, una actividad fue una salida al Parque Warner y lo pasamos realmente bien.

La vida en Madrid no tiene nada que ver con vivir en otra ciudad, hay muchas cosas que aquí se pueden hacer ya que hay de todo y para todo tipo de personas. A mí simplemente para conocer gente me parece de lo mejor que hay; he conocido grandes personas, muchos amigos que no me esperaba que fueran tan similares a mí. En mi tiempo libre aquí en Madrid me dedico a organizar eventos, ya que me gusta mucho el trato con la gente, ver que se lo pasan bien y saber que lo que se les da es bueno. Quizás pueda parecer muy difícil y dura, pero, si simplemente te gusta, tienes personalidad y te rodeas de buena gente que al final son amigos, es una actividad muy gratificante y con la que te lo pasas muy bien.

En definitiva, la vida en Madrid es muy cómoda. Si me preguntasen si recomendaría venir a vivir a Madrid, diría que sí sin ninguna duda. Y sobre El Faro, poco más que decir. ¡para mí no hay mejor colegio para vivir!

La vida en los colegios mayores de Madrid

¿Cómo se vive en los colegios mayores de Madrid? ¿Cuál es la rutina del día a día y por qué la gente está tan de buen humor? ¿A cuenta de qué tanta guapura?

Los colegios mayores de Madrid tienen, aparentemente, una función muy sencilla: alojar a estudiantes que dejan sus ciudades para venir a estudiar a Madrid. Sin embargo, a la vista está por la demanda, también tienen un aura de magia que hace a todo el mundo querer alojarse en ellos y no en un piso o una residencia tipo hotel. Hoy vamos a dar un par de pistas sobre el origen de tan histórico buen rollo.

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